“Higher back” E.P. small teaser!

Un pequeño teaser de nuestro próximo E.P. “Higher back” presentando la grandiosa voz de Marike Groot. Espero les guste.

Red Page

Last weekend we were working on the E.P. version for “Till the end of our lie” an old song composed around 2002. Marike Groot upgraded it seriously and here you have a little advance of how it is sounding nowadays.

This is not the final version, because it lacks the mixing works by Dhan Eriksson, the producer who is helping us with this release! Enjot the teaser and let us know what do you think!

-D. Heksolson

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Notas del Viaje a Ixtlán, de Castaneda o Enseñanzas y lecciones del brujo yaqui Juan Matus (1)

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-¿Qué hace un guerrero, don Juan?

– Un guerrero procede con estrategia.

-Sigo sin entender qué quiere usted decir

– Quiero decir que si tu amigo fuera  guerrero ayudaría a su niño a parar el mundo. 

“Si queremos parar a nuestros semejantes, siempre hay que estar afuera del círculo que los oprime. En esa forma se puede dirigir la presión”

-El susto nunca daña a nadie. Lo que daña el espíritu es tener siempre encima a alguien que te pegue y te diga que hacer y que no hacer.

BORRAR LA HISTORIA PERSONAL:

-El hecho de que yo sepa si soy yaqui o no, no hace que eso sea historia personal. Solo se vuelve historia persona cuando alguien mas lo sabe, y te aseguro que nadie lo sabrá nunca de cierto.

No sabes quien soy yo, ¿verdad? Jamás sabrás quien soy ni que soy, porque no tengo historia personal.

Don Juan dijo que todos cuantos me conocían tenían una idea sobre mi, y que yo alimentaba esa idea con todo lo que hacía.

-Debes renovar tu historia personar contando a tus padres, o a tus parientes y amigos todo cuanto haces. En cambio si no tienes historia personal, no se necesitan explicaciones; nadie se enoja ni se desilusiona con tus actos. Y sobre todo, nadie te amarra con sus pensamientos.

Poco a poco tienes que crear una niebla a tu alrededor; debes borrar todo cuanto te rodea hasta que nada pueda darse por hecho, hasta que nada sea ya cierto. Tu problema es que eres demasiado cierto. Debes empezar a borrarte.

-¿Cómo? – pregunté

-Empieza por lo fácil, como no revelar lo que verdaderamente haces. Luego debes dejar a todos los que te conocen bien. Así construirás niebla a tu alrededor. Tu problema es que tienes que explicarle todo a todos. De ahora en adelante, debes simplemente enseñarle a la gente lo que quieras enseñarle, pero sin decirle nunca con exactitud como lo has hecho.

PERDER LA IMPORTANCIA:

-Te tomas demasiado en serio – dijo Juan Matus. Te das demasiada importancia. ¡Eso hay que cambiarlo! Te sientes de lo más importante, y eso te da pretexto para molestarte con todo. Eres tan importante que puedes marcharte así nomás si las cosas no salen a tu modo. Sin duda piensas que con con eso demuestras tener carácter. ¡Eres débil y arrogante!

No importa lo que le digas a una planta. Lo mismo da que inventes las palabras; lo importante es sentir que te cae bien y tratarla como tu igual.

Explicó que alguien que corta plantas debe disculparse cada vez por hacerlo, y asegurarles que algún día su propio cuerpo les servirá de alimento.

LA MUERTE COMO UNA CONSEJERA:

-Cuando estés impaciente, lo que debes hacer es voltear hacia tu izquierda y pedir consejo a tu muerte. Cada vez que sientas que todo te está saliendo mal y que estas a punto de ser aniquilado, vuélvete hacia tu muerte y pregúntale si es cierto. Tu muerte te dirá que te equivocas; que nada importa en realidad mas que su toque. Tu muerte te dirá “todavía no te he tocado”. Uno tiene que pedir consejo a la muerte y dejar la pínche mezquinidad de los hombres que viven sus vidas como si la muerte nunca los fuera a tocar.

HACERSE RESPONSABLE:

-Cuando un hombre decide hacer algo, debe ir hasta el fin. Haga lo que haga primero debe saber por qué lo hace, y luego seguir adelante con sus acciones sin tener dudas ni remordimientos acerca de ellas.

Hacernos responsables de nuestras decisiones es estar dispuestos a morir por ellas.

VOLVERSE CAZADOR

-Ser cazador significa que uno conoce mucho. Significa que uno puede ver el mundo en formas distintas. Para ser un cazador, hay que estar en perfecto equilibrio con todo lo demás; de lo contrario la caza sería una faena sin sentido. Por ejemplo, ho agarramos una culebrita. Tuve que pedirle disculpas por quitarle la vida tan de repente y tan definitivamente; hice lo hice sabiendo que mi propia vida se cortará algún día en una forma muy semejante: repentina y definitiva. Así que, a fin de cuentas, nosotros y las culebras estamos parejos.

ROMPER LAS RUTINAS DE LA VIDA:

Un cazador debe tomarse tiempo para observar los sitios donde comían o anidaban, con el din de determinar la colocación de las trampas…

-Te preocupas por comer todos los días a las doce, y a eso de las seis de la tarde, y a eso de las ocho de la mañana. A esas horas te preocupas por comer aunque no tengas hambre. Ya conoces mucho de caza. Te será fácil darte cuenta que un buen cazador conoce sobre todo una cosa: conoce las rutinas de su presa. Eso es lo que hace un buen cazador.

“El Túnel” Ernesto Sábato (2)

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He concluido la lectura de ésta obra escrita en el año 1948 por Ernesto Sábato, a quien pude conocer a través de historias y relatos que sobre él hacían varios alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA; la admiración no solo de su pueblo si no el reconocimiento que le valió su obra a lo largo del continente americano, es una muestra de la calidad literaria y el sello característico que no emula a ningún otro autor.

Les platicaba en mi anterior tema de mi identificación con Juan Pablo Castel; he de reconocer que este nexo solo lo tuve hasta la mitad de “El túnel”. Hacia el final, la condición mental en la que se sumerge el protagonista, ese túnel de locura,  lo lleva de la adoración-devoción al caos de pensamientos, sentimientos y profundo odio hacía el actante femenino de la obra, cosa que dista mucho de sucederme algún día (?). Un odio que nace a partir de la duda, la incertidumbre y la terrible soledad que no permite serenar la mente del pintor.

“Tengo que matarte, María. Me has dejado solo.  Entonces llorando, le clave el cuchillo en el pecho.”

Supongo entonces que al matar a María, Castel pretende matar el odio que tenía hacía si mismo, hacía su propio egoísmo y la frustración de no sentir una total pertenencia. Y es que los apegos son así de dañinos al espíritu. Considero que “El túnel” refleja hasta qué punto puede trastornarse una mente llena de dudas, de suposiciones, una mente dedicada a crear historias de otra persona que por razones perfectamente válidas cierra el canal de información que se debe tener sobre ella. Ya dijo Juan Matus a Castaneda en el “Viaje a Ixtlán”: borrar la historia personal, perder la importancia, ser inaccesible, eso es ser un guerrero para nuestro viaje.

Me quedo con un gran sabor de boca, de ese que solo deja el leer un libro, ustedes lo saben y ahora que recordé a Castaneda, retomaré algo de su obra tengo aún sin leer. Así que seguramente estaré escribiendo de él en un próximo post.

“El Túnel” Ernesto Sábato.

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Sábato se encuentra en mi lista de escritores latinoamericanos favoritos porque su narrativa permite entretejer en mi mente, la mente de cada uno de sus personajes. Desde la primera vez que leí “Sobre héroes y tumbas” Martín, su personaje principal, se convertía en un reflejo de mi propia personalidad, en aquel entonces. Ahora me encuentro sumergida en “El túnel” y  fascinada con Juan Pablo Castel, un pintor que relatará el crimen cometido hacia María Iribarne.

Así como en “Sobre héroes y tumbas”, en esta obra, Sábato nos cuenta el punto climático, quizá el desenlace de su historia desde la hoja uno, sin embargo, al momento de introducirnos en la mente de Castel, encontramos  incontables clímax psicológicos que se van presentando a lo largo de la obra y por las cuales hemos de viajar para descubrir la razón del homicidio ¿de qué soledad estará hablándonos Sábato a través de Juan Pablo Castel?.

Quiero aclarar que no he terminado de leerla, me encuentro justo a la mitad de ella. Es una novela corta, intradiegética, contextualizada en Buenos Aires, con  actantes perfectamente estructurados en lo psicológico. Me resulta extraño que en dos obras que he leído de Sábado, la presencia de los ciegos tiene tanta preponderancia y perturbación; menciona “El túnel”: “debo confesar que los ciegos no me gustan nada y que siento delante de ellos una impresión semejante a la que me producen ciertos animales, fríos, húmedos y silenciosos, como las víboras” 

Algo por demás fantástico que hasta el momento me he encontrado en el libro, es la forma como Juan Pablo Castel describe a los críticos de arte, lo reproduzco a continuación: “Es una plaga que nunca pude entender. Si yo fuera un gran cirujano y un señor que jamás ha maneja un bisturí, ni es médico ni ha entablillado la pata de un gato, viniera a explicarme los errores de mi operación ¿qué se pensaría? lo mismo pasa con la pintura. Lo singular es que la gente no advierte que es lo mismo y aunque se ría de las pretensiones del crítico de cirugía, escucha con increíble respeto a esos charlatanes”

Como éstas, tengo marcadas en menos de la mitad que he leído, ideas de identificación con Castel, como en su momento las tuve con Martín, como las tengo con Sábato siempre.

Dejo pues mi nota pública sobre lo leído hasta ahora y he de regresar con mi apreciación final de éste tunel. Mientras tanto, dejo ésta gráfica muy certera de como pudo haber sido la ventana con la mujer en la playa, del cuadro de Castel que cautivó la mirada de María Iribarne y que es el punto de unión entre ambos personajes al inicio de la obra.Imagen

Cita

En general, la …

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En general, la humanidad me pareció siempre detestable (…) es increíble hasta qué punto la codicia, la envida, la petulancia, la grosería, la avidez y, en general, todo ese conjunto de atributos que forman la condición humana pueden verse en una cara, en una manera de caminar, en una mirada.

Cita textual extraída de “El túnel” (1948) del autor Ernesto Sábato

Abuelas Plaza de Mayo… Juan Gelman.

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Fue un 29 de abril de no recuerdo ya cuántos años -tal vez 6 ó 7- cuando me senté a comer un helado en la Plaza de Mayo, ahí casi junto a Belgrano que sin cansancio, aunque pase lento el tiempo, sostiene la bandera argentina. Observé de cerca los rostros que iban de aquí a allá, como si se preparara en silencio para la marcha del día siguiente: La de las abuelas de la Plaza de Mayo. Abuelas y madres que aún buscan a sus nietos e hijos desaparecidos durante la última dictadura que gobernó Argentina de 1976 a 1983 y que, en coordinación con la Junta Militar secuestraba por igual hombres y mujeres, muchas de ellas embarazadas; era costumbre esperar a que nacieran sus bebés antes de matarlasLos niños eran entregados a parejas de militares o policías sin hijos y las madres eran “desaparecidas”.

“¿Dónde está Mariana Zaffaroni, José Lavechia, Sabrina Valenzuela Negro y su mellizo? ¿Dónde está Macarena Gelman? ¿Dónde están?” Eran los gritos de clamor que por más de treinta décadas se han escuchado y que se han convertido en una lucha incansable por recuperar la identidad de los niños, ahora adultos, que fueron entregados -en múltiples ocasiones- a los propios asesinos de sus padres.

Ana Gelman… Macarena Gelman… la nieta del poeta Juan Gelman fue una de las tantas niñas nacidas en cautiverio, entregadas a una familia militar y cuya lucha por recuperarla marcó el destino  de su abuelo.

Habrás nacido algún día de octubre de 1976 en un campo de concentración. Poco antes o poco después de tu nacimiento, el mismo mes y año, asesinaron a tu padre de un tiro en la nuca disparado a menos de medio metro de distancia. El estaba inerme y lo asesinó un comando militar, tal vez el mismo que lo secuestró con tu madre el 24 de agosto en Buenos Aires y los llevó al campo de concentración Automotores Orletti que funcionaba en pleno Floresta y los militares habían bautizado “el Jardín”. Tu padre se llamaba Marcelo. Tu madre, Claudia. Los dos tenían 20 años y vos, siete meses en el vientre materno cuando eso ocurrió. A ella la trasladaron -y a vos con ella- cuando estuvo a punto de parir. Debe haber dado a luz solita, bajo la mirada de algún médico cómplice de la dictadura militar. Te sacaron entonces de su lado y fuiste a parar -así era casi siempre- a manos de una pareja estéril de marido militar o policía, o juez, o periodista amigo de policía o militar. Había entonces una lista de espera siniestra para cada campo de concentración: Los anotados esperaban quedarse con el hijo robado a las prisioneras que parían y, con alguna excepción, eran asesinadas inmediatamente después. Han pasado 12 años desde que los militares dejaron el gobierno y nada se sabe de tu madre. En cambio, en un tambor de grasa de 200 litros que los militares rellenaron con cemento y arena y arrojaron al Río San Fernando, se encontraron los restos de tu padre 13 años después. Está enterrado en La Tablada. Al menos hay con él esa certeza.

Me resulta muy extraño hablarte de mis hijos como tus padres que no fueron. No sé si sos varón o mujer. Sé que naciste. Me lo aseguró el padre Fiorello Cavalli, de la Secretaría de Estado del Vaticano, en febrero de 1978. Desde entonces me pregunto cuál ha sido tu destino. Me asaltan ideas contrarias. Por un lado, siempre me repugna la posibilidad de que llamaras “papá” a un militar o policía ladrón de vos, o a un amigo de los asesinos de tus padres. Por otro lado, siempre quise que, cualquiera hubiese sido el hogar al fuiste a parar, te criaran y educaran bien y te quisieran mucho. Sin embargo, nunca dejé de pensar que, aún así, algún agujero o falla tenía que haber en el amor que te tuvieran, no tanto porque tus padres de hoy no son los biológicos -como se dice-, sino por el hecho de que alguna conciencia tendrán ellos de tu historia y de como se apoderaron de tu historia y la falsificaron. Imagino que te han mentido mucho.

También pensé todos estos años en que hacer si te encontraba: si arrancarte del hogar que tenías o hablar con tus padres adoptivos para establecer un acuerdo que me permitiera verte y acompañarte, siempre sobre la base de que supieras vos quién eras y de dónde venías. El dilema se reiteraba cada vez -y fueron varias- que asomaba la posibilidad de que las Abuelas de Plaza de Mayo te hubieran encontrado. Se reiteraba de manera diferente, según tu edad en cada momento. Me preocupaba que fueras demasiado chico o chica -por ser suficientemente chico o chica- para entender lo que había pasado. Para entender lo que había pasado. Para entender por qué no eran tus padres los que creías tus padres y a lo mejor querías como a padres. Me preocupaba que padecieras así una doble herida, una suerte de hachazo en el tejido de tu subjetividad en formación. Pero ahora sos grande. Podés enterarte de quién sos y decidir después qué hacer con lo que fuiste. Ahí están las Abuelas y su banco de datos sanguíneos que permiten determinar con precisión científica el origen de hijos de desaparecidos. Tu origen.

Ahora tenés casi la edad de tus padres cuando los mataron y pronto serás mayor que ellos. Ellos se quedaron en los 20 años para siempre. Soñaban mucho con vos y con un mundo más habitable para vos. Me gustaría hablarte de ellos y que me hables de vos. Para reconocer en vos a mi hijo y para que reconozcas en mí lo que de tu padre tengo: los dos somos huérfanos de él. Para reparar de algún modo ese corte brutal o silencio que en la carne de la familia perpetró la dictadura militar. Para darte tu historia, no para apartarte de lo que no te quieras apartar. Ya sos grande, dije.

Los sueños de Marcelo y Claudia no se han cumplido todavía. Menos vos, que naciste y estás quién sabe dónde ni con quién. Tal vez tengas los ojos verdegrises de mi hijo o los ojos color castaño de su mujer, que poseían un brillo especial y tierno y pícaro. Quién sabe como serás si sos varón. Quién sabe cómo serás si sos mujer. A lo mejor podés salir de ese misterio para entrar en otro: el del encuentro con un abuelo que te espera.


Juan Gelman. 12 de Abril de 1995

Al final de sus días esa lucha cobró frutos y el poeta pudo saber de su nieta y ésta a su vez recuperar una identidad arrebatada por la dictadura militar. Hablar de Juan Gelman es hablar de humanismo, de metáforas líricas, de popularidad lingüística argentina, poeta de diminutivos evocadores de ternura, si… la ternura característica de Gelman como lo dice su obra:

“Ha muerto un hombre y están juntando su sangre en cucharitas,/ querido juan, has muerto finalmente./De nada te valieron tus pedazos/mojados en ternura./ Cómo ha sido posible/que te fueras por un agujerito/ y nadie haya ponido el dedo/ para que te quedaras.”

Si… la ternura característica de Gelman que como un premio del destino, tuvo la fortuna de ser un abuelo de la plaza de mayo en recuperar a su nieta. Y así… en espera, siguen muchos, muchos mas.

Arthur Schopenhauer, una visión contextual [pensamiento hindú]

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ImagenPara entender el sentir filosófico contenido dentro de las obras de Arthur Schopenhauer, es necesario conocer las bases que guiaron desde su juventud, dicho pensamiento.

Schopenhauer tuvo como maestro a Gottolob Ernst Schulze, quien le despertó su interés por la filosofía de Immanuel Kant, y a Friedrich Majer, quien lo introdujo al antiguo pensamiento hinduista, este último abordado en primera instancia por estricto orden cronológico y de relevancia personal para esta redactora. 🙂

Majer involucra a Schopenhauer en el conocimiento védico de El Sama, el Yajur, el Rig y el Atharva, la filosofía de los Upanishads  y de los antiguos textos referentes al hinduismo, de esta forma, Schopenhauer introduce a través de su obra, sabiduría hinduista y budista, como aquella que el sufrimiento es la base de la existencia humana.

Schopenhauer afirma el sufrimiento de la vida que sólo puede eliminarse limitando el deseo, lo que según él lograron los antiguos ascetas cristianos, en lo que se aparta de Buda, quien después de haber probado el ascetismo, comprendió que esa no era la solución definitiva contra el sufrimiento y se decidió por una forma de vida que no exigía tanto sacrificio, el camino del medio. Para Schopenhauer los antiguos ascetas rechazan el deseo en un acto interno de “negación de la voluntad de vivir”, advirtiendo que la propia voluntad motiva todos los fenómenos y que nada se gana con la lucha y la competencia, por lo cual abrazan la resignación y, como ideal ético de todas las religiones, llegan a comprender intuitivamente que ellos son con todos uno solo.


February 2013
  Juan Rodes

En esto último, comprendemos el contacto que tiene Oriente como un reforzador del pensamiento nihilista en Occidente; para Schopenhauer existen 3 actividades que pueden aliviar un poco el sufrimiento humano:

1) La contemplación de la belleza, que asociada con el budismo es un aspecto muy importante de la vida espiritual; tiene un efecto que transforma las emociones ya que el aprecio estético de la naturaleza y las artes y el contacto con ellas se refinan nuestras energías. “Pararnos a mirar” es un tiempo inexistente entre la vida cotidiana de occidente, detenerse a contemplar la belleza, relajarnos, no hacer nada, es un principio budista de acercamiento y apreciación de la vida.

2) La practica de la misericordia, basada en el respeto a la dignidad de la vida inherente a todos los seres vivientes y en el deseo de que dicha dignidad triunfe sobre otros aspectos. Si sabemos contemplar la belleza de cada ser que habita este mundo, fácilmente lograremos la práctica de la misericordia mitigando el dolor de otros y con esto aliviando un poco el nuestro.

3) El ejercicio de la ascética, realizando ejercicios de represión propia de voluntades a niveles estoicos, cuya finalidad es tener un control y mortificación corporal realizando actividades como el  celibato, el ayuno, la postura erguida,  el desempeño de las tareas desagradables, etc.

Para Schopenhauer el realizar esta 3 actividades no nos alejarían de las desdichas de un mundo donde el dolor es perpetuo  y nuestro destino es tratar de obtener lo que nunca tendremos. Pero nos harían mas llevadera la existencia.